24 nov. 2011

Divagación de un tipo que va cayendo de un decimo cuarto piso.

Cardinales vientos que me levantan
déjenme caer con saco y corbata,
ya mire el Toywatch verde
que me regalo mi esposa la navidad pasada,
(son las 18:00 hrs PM, después del trabajo)
y no me creerán que aun tengo el dilema
que si será verde fluorescente o fosforescente,
mientras voy cayendo de este rascacielos
esa duda me ahorro 5 pisos de suspenso.
Doy un giro gimnástico,
suelto mi MAC con la carta suicida abierta en un documento de Word,
los tres últimos clic y la comparto
en cuanta red social estoy registrado.
No recomiendo girar mientras caen desde una altura similar a esta
pueden sentir los efectos de algo llamado ley de gravedad,
ley del azar y la ley de Juanito Pérez, esta ultima conviene revisar minuciosamente.
Mi conexión WIFI estable como el asfalto al cual me acerco,
orgulloso hasta el final de ello, pero esperen,
recordé la vieja historia de los estómagos que se revientan en el aire,
de los mitos de caídas símiles a esta,
de sujetos que mueren mucho antes de reventarse
¿En picada?
¿En el vuelo?
Antes de caer podría evitar el mal lenguaje,
hablo muy mal siempre lo supe,
por eso solo me gustaba escribir,
de todas formas, que importa,
en el piso 2 recuerdo la escena
de “The Million Dollar Hotel”,
suena una música estilo “Easy listening”
un tanto Lounge sesentero,
doy el golpe entre las letras: “V” y “A”
de la frase pintada en la calle que decía:
“Vaya lento”…

Luego traspaso la calle,
caigo en un bosque austral,
lo supe de inmediato por el huemul que corría por los pastos
de estas tierras inmaculadas al borde del mapa,
mapa, con el cual estoy totalmente en desacuerdo,
siempre he creído en la teoría de que esta al revés.

Aprovecho de mencionar
que la carta suicida no es tal,
llamémosla poesía contemporánea suicida,
convengo que lo de suicida lo mantengo
por razones de Marketing.
La música estuvo a cargo de Ennio morricone,
el huemul fue una animación digitalizada
y el bosque, un lugar del sur de chile.

Por fin,
me gustaría poner un nuevo título:“Divagación de un tipo que muere y resucita para escribir lo que experimentó”,
y dejar en claro que el verde es 
fluorescente.




1 comentario:

  1. ME EN-CAN-TAS. ¿Tú sabes lo que echaba de menos leerte?
    Ya te visitaré con más tiempo.
    Chauuuuuu..... (ya voy por el decimotercero, mi número favorito)

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