30 nov. 2011

Divagación de una mente compasiva.

No puedo entender mi punto de vista,
ni puedo vivir según mi entendimiento,
conceptos pirañas en mis pies
me han convertido en ciudadano,
consumidor en lo más alto de la pirámide de la evolución,
mucho no entiendo,
mucho no creo,
mucho no es mi fe,
no entiendo cuando dudo de mi
¿Quién soy yo para no entenderme?

Puedo secarme como un tallo nudoso,
convertirme en tierra sobre la cama,
diseminarme en nativa conciencia,
mi corazón abono al núcleo de una estrella
y mi alma dejar sin miedo al infinito universo
¿Quién soy yo para no creerlo?

Soy el que puede elegir:
“Dar hasta que duela”
refinar lo dicho no es soberbia,
“dar hasta que sane”,
elijo y corrijo, observando lo natural,
no caeré en mi propia falsedad.

“Dar hasta que les duela”,
dominar y castigar con habilidad,
ansias de poder unipersonal,
la luz lleva inherente la oscuridad,
la mano es palma y puño,
“dar golpes hasta que no pidan”,
soy el que elijo, ilusamente la verdad.

Soy el compasivo reflexivo:
Con pasión vivo
dejando que el viento me conmueva
y el sol me vislumbre sin contornos,
compasión y las manos juntas,
con pasión una entrega justa,
compasión exhala un árbol dando sombra,
agradecido.

1 comentario:

  1. Compasión en las manos, prisa en los pies, pasión en las extremidades de tu cabeza y fragilidad que es fuerza. No, sí, por qué no/sí.
    Encantada de que me dejes pensando.

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