9 jul. 2011

Los ángeles no tienen alas.

Ha llegado la muerte:
mis dedos de las manos
se restan
con mis dedos de mis pies;
todo queda en cero.
¿En que números apostar?

Se gira en su propio eje,
enclavado,
al centro de un punto en el suelo,
girando,
desenredándose su espalda girada;
¿Retroceder menos, avanzar más?

Ha llegado la muerte:
anunciándose con tambores de lata.

Portadora de verdad,
la única verdad.

Murga de demonios vestidos de ojos,
axiomas de fuego en sus lenguas,
sátiros locos arriba de los techos
saben de los secretos de una guitarra de madera:

“Ha llegado la muerte con la verdad,
los desiertos florecen,
no nace la primavera nunca más..."

Cantan a cuello encendido,
zarandeando las cuerdas,
arriba del techo;
la muerte abre la puerta del hogar:

-Dime si haz amado-

He amado:
tengo su nombre colgado al cuello.

Confesare su belleza solo a los esqueletos
cuando aburridos estemos de la descomposición;
ungido en cenizas de cuerpos industriales,
cenare entre gusanos mecánicos.

Los residuos líquidos de las almas
escurren hacia los pozos subterráneos;

solo ahí diré el nombre de quien ame,
nadando en esos líquidos,
entre ballenas de lava,
junto a diablos y huevos de dioses:
"Solo ahí diré su nombre"

He amado:

A mi madre la dejo
junto a un vaso de leche;

A mi padre lo dejo
junto a una roca.

Herman@s y amig@s;
olviden que existí
nunca fui
nunca estuve.

-Nos vamos-

Ya nada se une ni se podrá alcanzar:
Como esos bailarines de plástico,
que giran en un baile engranado,
solo ellos dos y un espejo
dentro de la cajita musical,
sin posibilidad de cantar otra canción
ni danzar con otro ritmo.

Ha llegado mi muerte:
Las lagrimas son llaves que abren mis ojos,
entendí;
"No hay respuestas"
Los ángeles no tienen alas.
...

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